
Ni Lost, ni Prison Break, ni Heroes.
Una de las mejores series de la historia que no me cansaré de adorar y recomendar es Colombo. Con todas las cualidades positivas adquiridas del cine negro y thrillers setenteros,
Richard Levinson y
William Link crean una saga mítica, un personaje inolvidable y mil veces imitado (encarnado por el caricaturesco
Peter Falk), con una estética abrumadora y un guión, en determinados capítulos, imparable y milimétrico. Capítulos dirigidos por
Steven Spielberg o
Jonathan Demme. Toda una gozada para cualquier cinéfilo amante de la intriga, de los asesinos de a pie, de los crímenes imperfectos y de los
guantes de cuero...
Frente a los actuales seriales frenéticos con tropecientos primeros planos por segundos, giros narrativos absurdos y efectos de sonido desternillantes, permítanse, aquellos que todavía no lo hicieron,
saborear la impresionante primera temporada de Colombo, donde el fallo del asesino no es otro que ser humano. Y toparse con Colombo, por supuesto.
<< Home